Separarse o divorciarse sin disponer de un trabajo puede generar muchas dudas: qué ocurre con la vivienda, si existe derecho a recibir una pensión, quién debe asumir los gastos de los hijos o qué ayudas públicas se pueden solicitar.
En España, estar desempleada en el momento de una separación no genera automáticamente una prestación económica a cargo de la expareja, pero sí existen diferentes mecanismos que pueden proteger al cónyuge que queda en una situación económica más desfavorable.
La situación cambia considerablemente dependiendo de si existen hijos, del régimen económico del matrimonio, de los ingresos de ambos miembros de la pareja y de las circunstancias que hayan provocado el desequilibrio económico.
¿Qué derechos tiene una mujer que se separa y no trabaja?
No existe una lista de derechos exclusivos por ser mujer o por encontrarse desempleada. La legislación analiza las circunstancias económicas y familiares de cada cónyuge.
En una separación o divorcio pueden entrar en juego, entre otras cuestiones:
La pensión compensatoria para uno de los cónyuges.
La pensión de alimentos de los hijos.
La atribución del uso de la vivienda familiar.
El reparto o liquidación de los bienes del matrimonio.
La posibilidad de solicitar asistencia jurídica gratuita.
Prestaciones como el Ingreso Mínimo Vital o determinadas ayudas por desempleo si se cumplen sus requisitos.
Por tanto, quedarse sin ingresos tras una separación no significa necesariamente quedarse sin protección económica.
Pensión compensatoria: cuándo puede cobrarla una persona que no trabaja
Una de las cuestiones más importantes es diferenciar entre pensión de alimentos y pensión compensatoria.
La pensión compensatoria puede reconocerse cuando la separación o el divorcio provoca a uno de los cónyuges un desequilibrio económico respecto al otro y un empeoramiento de su situación en comparación con la que tenía durante el matrimonio.
El artículo 97 del Código Civil establece que esta compensación puede adoptar la forma de una pensión temporal, indefinida o incluso de una prestación única. Para establecerla se tienen en cuenta circunstancias como la edad, la salud, la formación profesional, las posibilidades de encontrar trabajo, la dedicación a la familia, la duración del matrimonio y los recursos económicos de ambos cónyuges.
Estar desempleada no garantiza una pensión compensatoria
No se concede una pensión compensatoria simplemente porque uno de los cónyuges no tenga trabajo.
Puede tener especial relevancia que durante el matrimonio uno de ellos haya abandonado o reducido su carrera profesional para ocuparse de los hijos o del hogar durante años.
Por el contrario, encontrarse temporalmente en desempleo no implica necesariamente que vaya a existir ese desequilibrio. La situación debe analizarse individualmente.
Pensión de alimentos si hay hijos
Cuando existen hijos, la situación es diferente.
La pensión de alimentos pertenece a los hijos, no al excónyuge. Su finalidad es contribuir a cubrir sus necesidades, incluyendo aspectos como alimentación, vivienda, ropa, asistencia médica y educación.
Por eso, en un divorcio con hijos en el que uno de los progenitores no trabaja pueden coexistir dos figuras distintas:
Pensión de alimentos: destinada a los hijos.
Pensión compensatoria: destinada, cuando corresponda, al cónyuge que queda económicamente perjudicado por la ruptura.
Confundir ambas prestaciones puede generar expectativas incorrectas sobre lo que corresponde tras el divorcio.
¿Qué ocurre con la vivienda familiar después de la separación?
No ser propietaria de la vivienda tampoco significa necesariamente tener que abandonarla inmediatamente.
Cuando existen hijos comunes menores de edad, el artículo 96 del Código Civil establece que, si no existe otro acuerdo aprobado judicialmente, el uso de la vivienda familiar corresponde a los hijos menores y al cónyuge con el que queden hasta que alcancen la mayoría de edad.
Cuando no existen hijos, el uso de la vivienda también puede atribuirse temporalmente al cónyuge que no sea propietario si las circunstancias lo justifican y su interés es considerado el más necesitado de protección.
Esto es importante porque hay que distinguir entre dos conceptos: la propiedad de la vivienda y el derecho a utilizarla.
Una persona puede no ser propietaria del inmueble y, sin embargo, tener atribuido judicialmente su uso durante un determinado periodo.
¿Qué ocurre si hay custodia compartida?
La atribución de la vivienda resulta más compleja cuando existe custodia compartida.
En estos casos no funciona automáticamente la regla de que la vivienda queda atribuida a uno de los progenitores durante toda la minoría de edad de los hijos.
Las circunstancias económicas de ambos progenitores, la titularidad del inmueble, las necesidades de los menores y las alternativas residenciales disponibles pueden adquirir mayor importancia.
Por ello, la solución puede ser diferente en cada familia.
Si la expareja no paga la pensión de alimentos
Si existe una resolución judicial que establece una pensión de alimentos y el progenitor obligado deja de pagarla, puede reclamarse judicialmente su cumplimiento.
Además, en determinadas situaciones económicas existe el Fondo de Garantía del Pago de Alimentos, un mecanismo público destinado a anticipar parte de las pensiones reconocidas judicialmente a hijos menores cuando no se están cobrando.
El anticipo general puede alcanzar hasta 100 euros mensuales por beneficiario durante un máximo de 18 meses, salvo que la pensión reconocida judicialmente sea inferior. También existen requisitos económicos y procesales para acceder al fondo.
No sustituye, por tanto, a toda la pensión que debería pagar el progenitor obligado.
¿Puede pedir abogado de oficio una mujer separada sin trabajo?
Sí, siempre que se cumplan los requisitos establecidos para obtener asistencia jurídica gratuita.
La Ley de Asistencia Jurídica Gratuita tiene en cuenta los ingresos, recursos económicos y patrimonio del solicitante.
Como regla general, los límites económicos se establecen tomando como referencia el IPREM:
Dos veces el IPREM para personas que no forman parte de una unidad familiar.
Dos veces y media el IPREM para unidades familiares de menos de cuatro miembros.
Tres veces el IPREM para determinadas familias de cuatro o más miembros o familias numerosas.
Además, cuando existen intereses familiares contrapuestos, los recursos económicos pueden valorarse individualmente.
La asistencia jurídica gratuita puede incluir abogado y procurador cuando sean necesarios, además de asesoramiento jurídico previo.
Ayudas para una mujer separada sin trabajo
No existe una única prestación estatal denominada oficialmente “ayuda para mujeres separadas”.
Sin embargo, una separación puede modificar la composición de la unidad familiar y hacer que una persona pueda cumplir los requisitos de prestaciones a las que anteriormente no tenía acceso.
Ingreso Mínimo Vital
Una persona que atraviesa una separación o divorcio y queda con ingresos reducidos puede comprobar si cumple los requisitos del Ingreso Mínimo Vital.
La Seguridad Social contempla específicamente determinadas situaciones derivadas del inicio de los trámites de separación o divorcio.
Para acceder al IMV deben cumplirse requisitos de residencia, ingresos y patrimonio.
La cuantía depende del número de miembros de la unidad de convivencia y de los ingresos computables, por lo que no todas las personas beneficiarias perciben la misma cantidad.
Prestaciones y subsidios por desempleo
Una persona separada o divorciada puede tener derecho a prestación contributiva o a alguno de los subsidios por desempleo existentes si cumple las condiciones generales de cotización, rentas y responsabilidades familiares.
La separación puede afectar además al cálculo de la unidad familiar.
Por tanto, más que buscar una supuesta “ayuda del SEPE para mujeres divorciadas”, conviene revisar qué prestación general corresponde según la situación laboral y familiar concreta.
Ayudas autonómicas y municipales
También pueden existir programas dependientes de comunidades autónomas y ayuntamientos relacionados con:
Alquiler de vivienda.
Emergencia social.
Comedor escolar.
Material escolar.
Conciliación familiar.
Formación.
Búsqueda de empleo.
Suministros básicos.
Los requisitos y las convocatorias cambian según la comunidad autónoma y el municipio, por lo que deben comprobarse en cada administración.
¿Qué pasa si la mujer nunca ha trabajado durante el matrimonio?
Es una de las situaciones en las que la pensión compensatoria puede adquirir especial relevancia.
Una persona que haya dedicado durante muchos años su actividad al cuidado de los hijos y del hogar puede encontrarse, tras el divorcio, con mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral.
Entre los elementos que pueden valorarse para determinar una compensación se encuentran la edad, el estado de salud, la cualificación profesional, las posibilidades de conseguir empleo, la dedicación pasada y futura a la familia, la duración del matrimonio y los recursos económicos de cada cónyuge.
No obstante, tampoco en estos casos la pensión se concede automáticamente.
¿Y si la vivienda pertenece únicamente al marido?
La titularidad de la vivienda es importante, pero no determina por sí sola quién puede seguir utilizándola inmediatamente después del divorcio.
Cuando existen hijos menores, el Código Civil establece una protección específica sobre el uso del domicilio familiar.
Cuando no existen hijos, el juez puede atribuir temporalmente el uso al cónyuge no propietario cuando su interés sea el más necesitado de protección.
Por tanto, ser propietario y tener derecho de uso son cuestiones jurídicas diferentes.
Qué conviene revisar antes de iniciar una separación
Una persona sin ingresos que esté valorando una separación debería conocer con precisión su situación económica antes de firmar cualquier acuerdo.
Resulta especialmente importante recopilar documentación sobre:
Ingresos de ambos cónyuges.
Cuentas bancarias y ahorros.
Viviendas y otros bienes.
Hipotecas y préstamos pendientes.
Gastos ordinarios de los hijos.
Historial laboral y cotizaciones.
Régimen económico matrimonial.
Posibles prestaciones públicas.
Gastos mensuales de vivienda y suministros.
Convenios o acuerdos económicos que puedan proponerse durante el divorcio.
Esta información puede ser determinante para establecer las medidas económicas posteriores.
¿Qué le corresponde a una mujer que se separa y no tiene ingresos?
No existe una cantidad fija ni una compensación automática.
Dependiendo del caso concreto, una mujer separada sin trabajo podría tener derecho a:
Una pensión compensatoria.
El uso temporal de la vivienda familiar.
Pensión de alimentos para sus hijos.
Participación en los bienes que correspondan al liquidar el régimen económico matrimonial.
Asistencia jurídica gratuita.
Ingreso Mínimo Vital.
Prestaciones o subsidios por desempleo.
Ayudas autonómicas o municipales.
Algunas de estas medidas pueden ser compatibles entre sí y otras dependen de los ingresos obtenidos.
Diferencia entre estar separada y estar divorciada
Aunque habitualmente se utilizan ambos términos como sinónimos, jurídicamente no significan exactamente lo mismo.
La separación pone fin a la convivencia matrimonial y produce determinados efectos jurídicos, pero el matrimonio continúa existiendo.
El divorcio, en cambio, disuelve el vínculo matrimonial.
Esta diferencia puede tener consecuencias jurídicas y patrimoniales, por lo que también debe tenerse en cuenta al analizar las prestaciones y derechos aplicables.
En resumen
Una mujer que se separa estando desempleada no tiene derecho automáticamente a que su expareja la mantenga, pero tampoco queda necesariamente desprotegida.
La normativa española contempla mecanismos para corregir determinados desequilibrios económicos, proteger a los hijos, regular el uso de la vivienda y facilitar el acceso a prestaciones públicas cuando existen bajos ingresos.
La clave está en diferenciar correctamente cada figura: pensión compensatoria para el cónyuge cuando existe el desequilibrio exigido legalmente, pensión de alimentos para los hijos y ayudas públicas sujetas a requisitos económicos específicos.
Cada separación puede producir consecuencias muy diferentes, por lo que las medidas económicas deben analizarse según los ingresos, patrimonio, hijos, duración del matrimonio y circunstancias particulares de cada familia.
