Recibir una carta de despido es una situación estresante que requiere cabeza fría. En el mercado laboral de 2026, las empresas ajustan sus plantillas bajo diferentes figuras legales. Conocer la diferencia técnica entre un despido objetivo y uno improcedente es vital, no solo para saber qué cantidad económica te corresponde, sino para defender tus derechos si la empresa no ha actuado correctamente.
¿Cuáles son las causas reales del despido objetivo?
El despido objetivo es aquel que la empresa justifica basándose en causas que no tienen que ver con el comportamiento del trabajador, sino con la marcha del negocio. La ley permite este tipo de extinción por:
- Causas económicas: Cuando la empresa tiene pérdidas actuales o previstas, o una disminución persistente de su nivel de ingresos.
- Causas técnicas, organizativas o de producción: Cambios en los métodos de trabajo, en la oferta de productos o en la estructura de la empresa.
- Ineptitud del trabajador o falta de adaptación: Si el trabajador no cumple con los estándares mínimos tras cambios técnicos en su puesto (previa formación).
- Faltas de asistencia: Incluso justificadas, si superan ciertos porcentajes legales de absentismo.
Indemnización: En este caso, la empresa debe abonar 20 días de salario por año trabajado, con un límite de 12 mensualidades. Además, es obligatorio el preaviso de 15 días.
¿Qué diferencia hay en la indemnización del despido improcedente?
Un despido es improcedente cuando no existe una causa legal válida que lo justifique o cuando la empresa no ha seguido el procedimiento formal establecido (por ejemplo, omitir la carta de despido o no pagar la indemnización en el momento).
A diferencia del objetivo, aquí la sanción para la empresa es mayor, ya que reconoce que el despido no tiene un sustento sólido.
- La indemnización estándar: La ley establece una cuantía de 33 días de salario por año trabajado, con un tope de 24 mensualidades.
- Nota importante: Si tu contrato es muy antiguo (firmado antes de febrero de 2012), el cálculo puede incluir un tramo de 45 días por año por el periodo previo a esa fecha.
¿Cómo calcular tu indemnización paso a paso?
Para realizar un cálculo aproximado, debes tener en cuenta tu salario bruto anual y tu antigüedad.
- Divide tu salario bruto anual por 365 días para obtener el salario día.
- Multiplica ese salario día por los años trabajados (proporcionalmente por los meses).
- Aplica el multiplicador:
- Si es objetivo: 20 x días de salario
- Si es improcedente: 33 x días de salario
¿Es necesario firmar «no conforme»?
Sí. Si te presentan una carta de despido y recibes una cantidad económica, siempre debes firmar con la fecha y la expresión «No conforme». Esto no te impide cobrar la indemnización, pero te permite impugnar el despido ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) más adelante si descubres que los motivos eran falsos.
¿Qué debes hacer si no estás de acuerdo con tu despido?
El primer paso tras recibir la carta es acudir a un profesional para impugnar el despido. Tienes un plazo de 20 días hábiles desde la fecha de efectos del despido.
- El acto de conciliación: Es obligatorio intentar un acuerdo antes de ir a juicio. La empresa puede reconocer la improcedencia en este punto y evitar el proceso judicial pagando la diferencia entre los 20 y los 33 días.
- La vía judicial: Si no hay acuerdo, un juez decidirá si el despido está justificado o no. En caso de ser declarado improcedente, la empresa deberá elegir entre readmitirte (abonándote los salarios de tramitación) o pagarte la indemnización de 33 días.
¿Te encuentras en una situación de despido dudosa?
El Derecho Laboral está lleno de matices que pueden cambiar drásticamente el resultado final de tu indemnización. Un despido que inicialmente parece «objetivo» puede ser perfectamente impugnable si la empresa no ha sabido acreditar las pérdidas económicas o la necesidad organizativa.